Miedo a cambiar de trabajo

2020-06-29 13:47:29   353 Visitas


Los cambios nos llenan de tanta incertidumbre no importa que tan grandes sean. Cambiar de automóvil, cambiar de residencia, cambiar de peinado, cambiar de estilo de calzado, cambiar de pareja, cambio de horarios, cambios, cambios, cambios… Las cosas dejan de ser, dejan de estar y eso nos agobia; frecuentemente los cambios implican esto: renuncias.



Si estamos tan habituados a la presencia de algo en nuestra vida es mucho más difícil renunciar a esto; habituarnos a nuestros horarios de entrada y salida de trabajo, acostumbrarnos a compañeros de trabajo (por ejemplo a su personalidad y a sus habilidades), sentirnos capaces en las tareas de un trabajo actual suman factores para alimentar el miedo al cambio de un trabajo.

Nervios y ansiedad por un cambio de trabajo

Si el miedo nos incapacita para poder aceptar esa nueva oferta de trabajo, sintiendo además alguno de los siguientes síntomas, seguramente el miedo ya no es la única emoción implicada, aquí también pueden existir síntomas característicos de la ansiedad y depresión:

• Culpa excesiva (algunas veces culpa por ser indecisos).

• Síntomas físicos (por ejemplo, dolor y malestar en el estómago, náuseas o vómitos, cefalea, mareos).

• Vacío emocional profundo.

• Sensación de una falta de sentido de vida.

• Auto reproches constantes.

• Llanto fácil.

• Insomnio.

• Desesperanza.

• Pensamientos de catástrofe profesional que se amplifican a las demás áreas de la vida (por ejemplo, si rechazo esta oferta seguramente arruinaré todo en mi vida).

• Falta de concentración.

• Sudoración excesiva.

• Descenso de la libido.

Cómo afrontar cambios en el trabajo

Cualquier proceso de habituación y de una deshabituación requiere muchas veces que sea algo gradual, es decir, que las cosas que se realizaban antes de las nuevas actividades se vayan cambiando o acomodando de forma progresiva, por ejemplo puede suceder y se puede afrontar de las siguientes maneras:

1. Mantener las rutinas posibles

Al iniciar en un nuevo trabajo (con nuevos horarios y nuevas responsabilidades) es recomendable continuar con la práctica de algunas actividades placenteras (como un deporte, salir por un café con los amigos, lectura, las caminatas por la tarde). Lo importante es que ante la incomodidad que pueda producir el nuevo empleo, siempre existan actividades que nos permitan equilibrarlo.

2. Aprender cada día

Si se requieren nuevas prácticas o técnicas en el trabajo para las que no se tiene ningún conocimiento, es fundamental capacitarse ya sea de manera autodidacta o con la ayuda de alguien que conozca del tema. De igual forma es importante aludir que todo aprendizaje tiene un carácter progresivo, es decir, se inicia con las bases para así poco a poco mejorar.

3. Compartir las preocupaciones

Hablar sobre las sensaciones experimentadas ante los cambios ayudará al discernimiento de nuestras decisiones. Aunque muchos no cuentan con alguien a quien poder expresarle las emociones también se debe considerar los tiempos a solas, en donde se pueda meditar y atenderse a sí mismo.

4. Practicar técnicas de relajación

Para gestionar los nervios y los síntomas de ansiedad, es útil practicar técnicas de relajación, como la respiración diafragmática o la relajación muscular progresiva.

5. Trabajar la autoestima

En ocasiones, las preocupaciones por la ejecución de las tareas de un trabajo son excesivas e irreales debido a la falta de seguridad en uno mismo o en una misma. En este caso, trabajar para tener un autoimagen, un autoconcepto y una autoestima más realistas y sanos puede ser muy beneficioso. En este artículo se expone cómo mejorar la autoestima.



Fuente: PsicologíaOnline.


Edición: Abigail Serna

Grupo Radiza Chihuahua