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Estados Unidos.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, adoptó un tono conciliador durante su intervención este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich, aunque sin suavizar del todo la postura firme de la administración Trump. Ante líderes europeos inquietos, aseguró que Washington sigue comprometido con la alianza histórica con Europa, pero insistió en que el continente debe asumir mayores responsabilidades y realizar cambios profundos en distintos ámbitos.
Rubio buscó transmitir calma al afirmar que Estados Unidos no pretende abandonar la relación transatlántica. Sus palabras fueron mejor recibidas que las del vicepresidente J. D. Vance un año antes, cuando desde el mismo foro lanzó duras críticas contra la cultura y los valores europeos, declaraciones que generaron malestar entre los aliados.
Durante su discurso, Rubio fue aplaudido al destacar la historia compartida entre Europa y Estados Unidos, describiendo a su país como un “hijo” del continente europeo y subrayando que ambos comparten un destino común. No obstante, dejó claro que la administración Trump está dispuesta a actuar por su cuenta si Europa no fortalece su propia defensa y no se alinea con los valores estadounidenses.
“Queremos aliados capaces de protegerse, para que ningún adversario se sienta tentado a poner a prueba nuestra fuerza colectiva”, afirmó. También señaló que Estados Unidos no está interesado en administrar el “declive controlado de Occidente”, sino en revitalizar una relación histórica basada en la cooperación.

El presidente Donald Trump ha reiterado en múltiples ocasiones su crítica hacia Europa por depender en exceso del respaldo estadounidense, especialmente en materia de seguridad, y ha presionado a los miembros de la OTAN para que incrementen su gasto en defensa. Además, durante su segundo mandato ha impulsado cambios significativos en el orden internacional, incluyendo amenazas arancelarias, el intento de anexar Groenlandia y la reducción de la ayuda exterior, lo que ha generado inquietud entre los aliados.
Las tensiones se intensificaron tras el discurso de Vance el año pasado, cuando afirmó que la mayor amenaza para Europa provenía del interior del propio continente y no de potencias como China o Rusia. Esas declaraciones marcaron la línea de la estrategia de seguridad nacional de la Casa Blanca y aún resonaban en Múnich esta semana.
El canciller alemán Friedrich Merz advirtió antes del discurso de Rubio que existe una brecha creciente entre Europa y Estados Unidos, señalando que el liderazgo estadounidense ha sido cuestionado e incluso podría haberse debilitado.
El propio Rubio reconoció antes de viajar a Alemania que el panorama global ha cambiado y que el mundo atraviesa una nueva etapa geopolítica. En Múnich, reiteró esa idea, aunque con un tono más moderado, al señalar que si bien Estados Unidos está preparado para actuar solo, prefiere hacerlo junto a sus aliados europeos.
Insistió en la importancia de la alianza y reconoció que Washington puede ser directo y urgente en sus planteamientos, pero aseguró que la intención es fortalecer la relación. Enfatizó que Estados Unidos desea socios que valoren su cultura y herencia común, y que estén dispuestos a defender juntos esa tradición compartida.

Aunque el tono fue más diplomático que el de Vance el año anterior, el mensaje de fondo fue claro: Europa debe reformarse y asumir mayores compromisos, o enfrentará el escenario de actuar sin el respaldo pleno de Washington.