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México.- El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que la temporada de huracanes 2026 iniciará el 15 de mayo en el Pacífico y el 1 de junio en el Atlántico. Además, alertó sobre la posible aparición del fenómeno climático El Niño, que podría alterar las condiciones meteorológicas de la región.
Fabián Vázquez, coordinador general del SMN, explicó que si se presenta El Niño, la superficie del Pacífico podría calentarse, generando cambios en la formación de ciclones. “En años de El Niño, normalmente se registra un mayor número de ciclones en el Pacífico y menos en el Caribe y Golfo de México; por eso hay que estar atentos”, señaló durante la inauguración del Comité de Huracanes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Sobre la cantidad de ciclones que se esperan en 2026, Vázquez indicó que aún no se cuenta con cifras exactas, pues los análisis están en fase preliminar.

Por su parte, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que los riesgos asociados a los huracanes y tormentas tropicales son cada vez mayores. Recordó que en la temporada 2025 del Atlántico se registraron tres huracanes categoría 5, un hecho histórico que solo se había presentado en otra ocasión. Saulo resaltó que incluso un solo ciclón que toque tierra puede revertir años de desarrollo y mencionó el huracán Melissa, que alcanzó rachas de viento récord de 400 km/h y fue el más intenso en Jamaica en casi un siglo.
El Niño es un patrón climático que se desarrolla en el Pacífico y puede afectar el clima global, advirtió la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA). La UNAM destacó que su presencia puede causar:
• Aumento de temperaturas globales
• Sequías o lluvias intensas en algunas zonas
• Pérdida de bosques tropicales
• Condiciones propicias para incendios forestales
• Deshielo acelerado de los casquetes polares
• Blanqueamiento y mortalidad de corales

Cada manifestación de El Niño es distinta, lo que dificulta predecir con exactitud sus efectos en México. Según la NOAA, este fenómeno generalmente se asocia con temperaturas superiores a la media, elevando la frecuencia e intensidad de olas de calor. La agencia estimó que para finales del verano de 2026 existe un 50-60% de probabilidad de que El Niño se forme, aunque con un grado considerable de incertidumbre.