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Estados Unidos.- El director de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Estados Unidos, Terrance Cole, compareció ante el Congreso estadounidense, donde abordó la estrategia del gobierno de Donald Trump para combatir el narcotráfico y a los cárteles que operan en México.
Durante su intervención, Cole señaló que las recientes acusaciones contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, representan únicamente el inicio de una serie de acciones que prevé el gobierno estadounidense en materia de seguridad y combate al crimen organizado.
El funcionario recordó su participación en el proceso judicial contra el exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, actualmente sentenciado en Nueva York por delitos relacionados con narcotráfico y corrupción. Asimismo, afirmó que a lo largo de su trayectoria como agente especial ha seguido de cerca investigaciones en México, Colombia y Afganistán, lo que, dijo, le permite sostener que el crimen organizado ha mantenido relaciones con autoridades gubernamentales durante años.
No obstante, consideró que es hasta la actual administración de Donald Trump cuando estas situaciones han recibido mayor atención, bajo el enfoque de la política “America First”.

Cole acusó que los grupos criminales han contribuido a la muerte y destrucción de ciudadanos estadounidenses al colaborar en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, y advirtió que casos como el de Rocha Moya son solo “el inicio de lo que viene para México”.
Por otra parte, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, reiteró la postura del gobierno de Donald Trump sobre la necesidad de que México refuerce sus acciones contra el narcotráfico, con el fin de evitar una posible intervención.
Durante una comparecencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Hegseth expresó su expectativa de que México asuma un papel más activo en el combate a las organizaciones criminales, ante el crecimiento tecnológico y operativo de los cárteles, incluyendo el uso de drones y su posible incursión en territorio estadounidense.

El funcionario estadounidense también calificó la cooperación bilateral como “sin precedentes” y señaló que es necesario fortalecer la colaboración entre ambos países, especialmente entre las fuerzas armadas de México y Estados Unidos, para enfrentar a la delincuencia organizada.