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Estados Unidos.- La nueva era técnica de la Formula One ya recibió su primer gran sacudón. A pocos meses de estrenarse el reglamento 2026, la FIA y los fabricantes de motores comenzaron a discutir cambios urgentes debido a los problemas de rendimiento y seguridad detectados en las primeras carreras de la temporada.
El principal foco de conflicto está en las nuevas unidades de potencia híbridas, que ahora dependen mucho más de la energía eléctrica. El reglamento 2026 estableció una división cercana al 50% entre motor de combustión y potencia eléctrica, eliminando además el sistema MGU-H y aumentando el protagonismo del MGU-K.

Sin embargo, pilotos y equipos han criticado el excesivo ahorro de energía durante las carreras, una situación que incluso provocó diferencias peligrosas de velocidad en pista. Ante la presión, la FIA ya acordó en principio modificar el reglamento para 2027, reduciendo la carga eléctrica y devolviendo más protagonismo al motor de combustión.

Además, el organismo anunció nuevas medidas para ayudar a fabricantes que quedaron rezagados con sus motores. Bajo el sistema llamado ADUO, las marcas que estén al menos 2% por detrás del mejor propulsor podrán recibir margen extra de desarrollo y presupuesto para intentar recuperar competitividad.

La polémica dejó claro que el nuevo reglamento técnico nació bajo presión y con ajustes todavía pendientes. Mientras equipos como Mercedes parecen haber entendido mejor la nueva filosofía híbrida, otros fabricantes enfrentan serios problemas de confiabilidad y rendimiento en esta transición histórica para la Fórmula 1.