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.Editorial ADC Chihuahua.
* MARU AGARRA VUELO
LA GOBERNADORA del estado, María Eugenia Campos Galván, estuvo ayer en la Ciudad de México para realizar un recorrido por diversos medios de comunicación televisivos y radiofónicos.
La mandataria acudió al centro del país para hacer algunas puntualizaciones luego de las acusaciones que ha recibido —por cierto, sin pruebas— por parte de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, así como tras la fallida marcha del sábado pasado.
Campos decidió enfrentar al régimen en el propio centro del país, donde no ha sido citada por la Fiscalía General de la República por el caso del mega narcolaboratorio y la muerte de agentes norteamericanos que presuntamente pertenecían a la CIA, de cuya presencia reiteró que no tenía conocimiento.
Dicho de otra manera, desmintió los abundantes señalamientos surgidos desde la mañanera y, además, aseguró que se comunicó al teléfono oficial de la presidenta Claudia Sheinbaum y también a su celular, aunque no obtuvo respuesta.
La gobernadora también se refirió a Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Ciudad Juárez, y a la senadora con licencia de Morena, Andrea Chávez, a quienes acusó de falta de civilidad política; incluso señaló que la legisladora “está llena de odios”.
Asimismo, descartó haber ordenado los bloqueos carreteros relacionados con la marcha de Morena y atribuyó estas acciones a productores y grupos de la sociedad civil inconformes por los recortes y afectaciones del Gobierno Federal en temas como energía eléctrica, agua, precios de garantía y eliminación de subsidios y programas de apoyo al campo durante la administración de López Obrador.
Luego del constante linchamiento político contra Chihuahua, la gobernadora fue más allá y señaló a la dirigencia de Morena de mantener vínculos con el crimen organizado; nada nuevo, pero sí relevante viniendo de la mandataria estatal.
Probablemente lo más destacado fue su pronunciamiento sobre continuar defendiendo a Chihuahua, particularmente en el combate al crimen organizado. “Así sea que me cuelguen en el asta bandera del Zócalo, seguiré luchando”, expresó.
* BONILLA Y ALEX VAN POR ALIANZA
HACE un par de días se reunieron por la noche el alcalde de la capital, Marco Bonilla, y el dirigente estatal del PRI, Alejandro Domínguez, prácticamente en privado.
Evidentemente no se conocen los temas abordados en la conversación, pero trascendió que la plática giró en torno a una posible alianza electoral rumbo a 2027.
Ambos coinciden en que sería una necesidad frente a la maquinaria de Morena en la contienda por la gubernatura, ya sea con Cruz Pérez, Andrea Chávez o incluso algún perfil emergente que pudiera surgir ahora que pregonan que solo impulsarán perfiles “químicamente puros”, aunque ya se sabe que eso es más narrativa que realidad.
De acuerdo con distintas encuestas, Bonilla se ubica ligeramente arriba de Morena frente a los dos personajes mencionados, con una ventaja de entre cuatro y cinco puntos porcentuales.
Con los aproximadamente ocho puntos que aportaría el PRI en el estado, las posibilidades de Bonilla rumbo a la gubernatura disminuirían la presión de ese empate técnico; de ahí la importancia de los acuerdos o desacuerdos.
* ARIADNA MOLESTA CON TODOS
AUNQUE se encuentra sumamente molesta, la presidenta nacional de Morena habría expresado a su círculo cercano su inconformidad por el fracaso de la llamada marcha histórica del sábado.
En privado comentó que, con esa convocatoria, ni Andrea Chávez ni Cruz Pérez Cuéllar ganarían un distrito electoral en Chihuahua.
En público continúa sosteniendo que la asistencia fue de 20 mil participantes, lo que calificó como un rotundo éxito para Morena. Seguramente desconoce que, con esa cifra, la movilización habría alcanzado incluso las plazas contiguas del Ángel y de la Grandeza.
En la Plaza Hidalgo, frente a Palacio de Gobierno, tres mil personas ya representan una concentración considerable, incluyendo las calles aledañas.
El problema es que, pese al fracaso, ahora pretenden demandar a medio Chihuahua mientras la presidenta Sheinbaum mantiene su discurso sobre la libertad de expresión. Entonces solo sería cuestión de ponerse de acuerdo entre ellas: si fue todo un éxito, habría que celebrar y no reclamar. Punto.