
Ciudad de México.- Yolanda Andrade sorprendió a sus seguidores este viernes 26 de diciembre al compartir un video en el que reveló que padece Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa que le ha dificultado moverse, hablar y caminar.
La conductora rompió el silencio después de enfrentar rumores sobre hospitalizaciones y un supuesto secuestro por parte de su hermana, Marilé. Cabe mencionar que apenas un día antes, Andrade había reaparecido en redes para felicitar a sus seguidores por Navidad.
En el video publicado en su cuenta oficial de Instagram, Yolanda habló sobre su diagnóstico y el impacto que ha tenido en su vida:
“Han sido días muy difíciles desde que me diagnosticaron ELA y otras cosas. Ha sido un año pesado para mí, mi familia y seres queridos. Quizás este video les parezca extraño, pero quería compartirlo porque hay mucha gente que tiene esta enfermedad. A veces estás bien y otras muy mal: no puedes moverte, caminar ni hablar; son muchas cosas”, expresó.

Además, agradeció a sus amigos y familiares por el apoyo recibido y mencionó que se siente feliz de poder visitarlos. Andrade destacó la naturaleza impredecible de su enfermedad:
“Es por picos. A veces estás bien, a veces muy mal, no puedes moverte, abrir los ojos, caminar ni hablar; es una fatiga crónica”, explicó.
La presentadora señaló que decidió compartir su experiencia no solo para aclarar rumores, sino también para visibilizar la ELA, una enfermedad que afecta a muchas personas.
Qué es la ELA
La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es un trastorno neurodegenerativo progresivo que daña las neuronas motoras del cerebro y la médula espinal, encargadas de controlar los movimientos voluntarios. A medida que estas células nerviosas se deterioran, el cerebro pierde la capacidad de enviar señales a los músculos, provocando debilidad, dificultad para caminar, hablar, tragar y parálisis progresiva.

Aunque la movilidad se ve afectada, la inteligencia, la sensibilidad, el control de esfínteres y la función sexual suelen mantenerse. Se desconoce la causa de la ELA; aproximadamente el 95% de los casos son esporádicos y solo el 5% hereditarios. Los primeros síntomas pueden incluir torpeza al caminar, caídas, debilidad en extremidades, calambres musculares y problemas en el habla o la deglución.
La esperanza de vida tras el diagnóstico generalmente es de dos a cinco años, aunque la evolución varía y algunos pacientes mantienen buena calidad de vida por más tiempo.