Tres años sin policía vial y el caos persiste

2026-01-04 17:53:29   389 Visitas


Nuevo Casas Grandes, Chih.- Lo que en mayo de 2023 fue presentado como una acción inmediata para retomar el control ante el embate del crimen organizado, hoy, a 32 meses de distancia, se refleja como una de las crisis de seguridad y movilidad más graves en la historia reciente del municipio.

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Tras dos años y ocho meses de la desaparición de la Dirección de Seguridad Pública Municipal y de la Policía Vial, la ciudad permanece sin una corporación propia y bajo una coordinación institucional prácticamente ausente, situación que ha derivado en un severo problema vial marcado por accidentes constantes, personas fallecidas, lesionados y elevados daños materiales.

El 3 de mayo de 2023, luego del hallazgo de un hombre ejecutado en el Arco de Seguridad de Casas Grandes, el Gobierno del Estado determinó desarmar a los 86 policías municipales de Nuevo Casas Grandes y someterlos a evaluaciones de control y confianza.

En aquel momento, el fiscal César Jáuregui Moreno y el secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya Chávez, encabezaron un operativo sorpresa con apoyo del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, sumando cerca de 150 elementos, asegurando que la medida serviría para devolver la tranquilidad a la región.


Sin embargo, con el paso del tiempo, esa promesa se ha diluido y el llamado “Mando Único”, que se anunció como una solución temporal, dejó al municipio en una especie de vacío administrativo.

Aunque corporaciones estatales y fuerzas federales realizan recorridos esporádicos enfocados en delitos de alto impacto, la cotidianidad de los habitantes se ha vuelto desordenada, con calles donde predomina la falta de control y autoridad.

Uno de los problemas más evidentes es la ausencia de agentes de tránsito, lo que ha provocado que durante estos 32 meses la vialidad en Nuevo Casas Grandes se encuentre prácticamente sin regulación.

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El incremento en choques, atropellos y volcaduras resulta preocupante, con un saldo recurrente de personas lesionadas y pérdidas económicas, ante la inexistencia de una autoridad que supervise y ordene el flujo vehicular.

La falta de policías municipales también ha eliminado campañas preventivas y vigilancia en zonas escolares o cruces conflictivos, dejando a peatones y automovilistas expuestos a riesgos constantes.

Pese a las exigencias de la ciudadanía y de distintos sectores productivos para contar nuevamente con una policía cercana y preventiva, la falta de acuerdos entre el Gobierno Municipal y el Estado ha frenado la conformación de una nueva corporación o la capacitación de elementos locales.

De esta manera, mientras no se logre un consenso político y operativo, Nuevo Casas Grandes continúa pagando las consecuencias de una estrategia inconclusa, reflejadas en muertes, personas heridas y un permanente caos vial.

A casi tres años de aquella intervención, la interrogante entre los habitantes sigue vigente: ¿cuándo volverá la ciudad a contar con una policía que proteja y un tránsito que ponga orden?


Edición: MANUEL GALLEGOS