
Estados Unidos.- El presidente de Colombia, Gustavo Petro, sostuvo este miércoles 7 de enero su primera conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un contexto de tensión verbal entre ambos gobiernos, la cual se intensificó el pasado sábado 3 de enero tras la detención del mandatario venezolano Nicolás Maduro durante un operativo estadunidense en Caracas.
El propio Trump dio a conocer el diálogo mediante sus redes sociales, donde adelantó que ya se trabaja en la organización de un encuentro presencial entre ambos mandatarios, el cual se llevaría a cabo en la Casa Blanca, en Washington.
Respecto a la llamada, el presidente estadunidense explicó en su red Truth Social que la comunicación fue solicitada por Gustavo Petro y que durante la conversación se abordaron asuntos relacionados con el narcotráfico, así como otros puntos de desacuerdo entre ambas administraciones. Trump señaló que agradeció el tono del diálogo y expresó su disposición para reunirse próximamente con el mandatario colombiano.

Asimismo, indicó que el secretario de Estado, Marco Rubio, y la canciller de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, estarán a cargo de coordinar los preparativos para concretar la reunión bilateral en Washington.
Fuentes del gobierno colombiano confirmaron a la agencia EFE que la llamada tuvo lugar y señalaron que se prevé que Petro revele más detalles durante su participación en las movilizaciones convocadas en defensa de la “soberanía”, luego de las declaraciones y advertencias emitidas por Trump.
En respuesta a estas tensiones, el presidente colombiano llamó a una jornada de manifestaciones, lo que provocó que la Plaza de Bolívar, en Bogotá, se llenara nuevamente de ciudadanos con banderas nacionales, pancartas y consignas de corte nacionalista, pese a las condiciones climáticas adversas.
Desde las primeras horas del día, grupos de manifestantes comenzaron a concentrarse en el centro de la capital, mientras que escenas similares se replicaron en ciudades como Cali, Cúcuta y Medellín, donde también se sumaron a la denominada marcha “por la democracia y la soberanía”.

Durante la movilización predominaban camisetas amarillas, banderas de Colombia y mensajes de respaldo al gobierno, además de vendedores ambulantes que ofrecían bebidas calientes y artículos para la lluvia. Entre los carteles destacaban consignas como “Respete a Colombia”, “Petro no es narcotraficante” y expresiones de apoyo al presidente, así como mensajes relacionados con reformas impulsadas por su administración, como la pensional.
También se observaron pancartas con críticas hacia Estados Unidos y alusiones a una presunta injerencia extranjera, mientras banderas tricolores y rojas ondeaban frente a la Catedral Primada, marcando el tono político de la jornada.