
Estados Unidos.- A pesar de las bajas importantes y las lesiones que han sufrido a lo largo de la temporada, los San Francisco 49ers lograron avanzar a la ronda divisional de la NFC tras eliminar al actual campeón del Super Bowl, asegurando que la NFL tendrá un nuevo monarca.
Los Philadelphia Eagles vieron interrumpidas sus aspiraciones de bicampeonato al perder en casa 23-19 frente a San Francisco en el Lincoln Financial Field. En la siguiente ronda, los 49ers se medirán contra los Seattle Seahawks en un enfrentamiento divisional del Oeste de la NFC.
Desde el primer cuarto, ambos equipos mostraron claramente sus estrategias. San Francisco vio limitado su juego terrestre, con Christian McCaffrey siendo contenido a solo 48 yardas, mientras que la ofensiva quedó en manos de Brock Purdy. A pesar de algunos errores, Purdy completó 262 yardas y lanzó dos touchdowns, compensando sus dos intercepciones.

El viento en el estadio también influyó en el marcador, provocando errores en los pateadores; un punto extra fallido por Jake Elliott terminó siendo decisivo. San Francisco anotó 13 puntos en el último cuarto, pero su defensiva tuvo que mantener firme la última ofensiva de Jalen Hurts, quien llevó el balón hasta la zona roja pero no logró el touchdown necesario. AJ Brown, receptor destacado de los Eagles, tuvo un partido desafortunado con tres pases que se le escaparon.
La jugada definitiva llegó en cuarta oportunidad, cuando Eric Kendricks defendió con éxito, asegurando la victoria para los 49ers, que jugarán su partido número 29 en ronda divisional. “Somos un equipo que lucha. Vamos partido a partido, dando todo en entrenamientos y juegos. Nos enfocamos en cada jugada y así ganamos”, declaró McCaffrey tras el partido.

No obstante, la victoria tuvo un costo: San Francisco perdió a su ala cerrada estrella George Kittle, quien sufrió una ruptura del tendón de Aquiles en la primera mitad y estará fuera por el resto de la postemporada. La ausencia de Kittle representa un duro golpe, ya que no solo es clave en el ataque, sino también un líder del vestidor. En 11 partidos de la temporada, acumuló 628 yardas y siete touchdowns, pese a haberse perdido seis juegos debido a lesiones previas en la corva y el tobillo.