
Nuevo León.- Un presunto sistema de tandas derivó en un fraude de gran magnitud que afectó a decenas de personas, quienes perdieron sus ahorros en Monterrey, Nuevo León. Según la Fiscalía de Justicia del Estado, hasta el momento se contabilizan al menos 59 afectados y un daño económico que podría rebasar los 30 millones de pesos.
Carlos Herrera, abogado que representa a las víctimas, afirmó que no se trató de una simple tanda mal administrada, sino de una operación fraudulenta cuidadosamente diseñada. Señaló que las familias no enfrentaron una mala inversión, sino un despojo planeado desde el inicio.
Las indagatorias señalan a una mujer identificada como Ingrid como la presunta responsable del esquema, quien habría contado con el apoyo de personas cercanas. De acuerdo con los testimonios, la señalada generaba confianza al cumplir inicialmente con pagos pequeños, para luego solicitar aportaciones cada vez más altas.

Expertos indicaron que el caso encaja con un esquema Ponzi, en el cual el dinero de los nuevos participantes se utiliza para cubrir los pagos de quienes ingresaron primero. El especialista en finanzas personales Yanko Abundis explicó que este tipo de fraudes se sustentan en la confianza excesiva y la ambición de obtener ganancias rápidas.
Abundis recomendó evitar cualquier inversión que prometa rendimientos superiores a los instrumentos oficiales como los CETES, además de verificar que las empresas o plataformas estén registradas ante el Buró de Entidades Financieras de la Condusef. Advirtió que cualquier propuesta que parezca demasiado atractiva debe generar desconfianza.

Por su parte, el abogado Herrera denunció que fallas en el sistema electrónico de la Fiscalía de Nuevo León han dificultado la presentación de denuncias, lo que ha retrasado el avance del caso. No obstante, exhortó a las víctimas a denunciar, aun cuando exista temor o vergüenza, al señalar que sólo mediante la aplicación de la ley es posible lograr la reparación del daño.
Finalmente, especialistas coincidieron en que este fraude puede resumirse en dos factores principales: ambición y dolo.