
Venezuela.- La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, presentó una propuesta de reforma a la Ley de Hidrocarburos y solicitó al Congreso su aprobación, con el objetivo de impulsar cambios en la industria petrolera que permitan una mayor participación de inversión extranjera. La iniciativa fue expuesta durante su primer informe sobre el estado de la nación, a menos de dos semanas de la salida del poder de Nicolás Maduro.
Rodríguez, quien enfrenta presiones de la administración de Donald Trump para alinearse con su estrategia sobre el país, señaló que los ingresos provenientes de la venta de petróleo se destinarían a fortalecer el sistema de salud, el crecimiento económico y diversos proyectos de infraestructura.
Durante su mensaje, la mandataria delineó una visión distinta a la de gobiernos anteriores, los cuales rechazaban de manera constante la intervención de Estados Unidos. La ex vicepresidenta aseguró que Venezuela no debe temer a la diplomacia y explicó que la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos busca integrar los esquemas productivos contemplados en la Ley Antibloqueo.

La propuesta abre la puerta para que empresas petroleras estadounidenses operen en territorio venezolano e inviertan miles de millones de dólares en la recuperación de una industria que ha permanecido deteriorada por años. Rodríguez afirmó que esta reforma permitirá canalizar inversiones hacia nuevos yacimientos, así como a zonas que carecen de infraestructura.
En paralelo, el Departamento de Energía de Estados Unidos dio a conocer un plan enfocado en la reactivación del sector petrolero venezolano, el cual contempla inversiones en el sistema eléctrico y en la rehabilitación de instalaciones.
El discurso se transmitió con retraso en Venezuela y se produjo un día después de que Rodríguez anunciara la continuidad de la liberación de personas detenidas durante el gobierno de Maduro. Además, informó que los recursos obtenidos por la venta de crudo se utilizarán para la recuperación del sistema de salud pública, actualmente en condiciones precarias.
La presidenta interina enfrenta el reto de mantener un equilibrio entre las exigencias de Washington y las posturas de funcionarios venezolanos con influencia en las fuerzas de seguridad, quienes se oponen a Estados Unidos. Esta tensión se refleja en sus declaraciones públicas, que alternan entre llamados a la cooperación y discursos de confrontación.

Por su parte, Trump habría impulsado a Rodríguez para asegurar el control estadounidense sobre las exportaciones petroleras venezolanas, pese a que anteriormente la sancionó por presuntas violaciones a los derechos humanos. En tanto, Nicolás Maduro, actualmente detenido en Estados Unidos, se ha declarado inocente de los cargos que se le imputan.
Previo al discurso de Rodríguez, un grupo de simpatizantes del gobierno tuvo acceso al palacio presidencial, donde manifestaron su respaldo a Maduro, a quien las autoridades continúan reconociendo como presidente.