
Gaza.- La reapertura del cruce fronterizo de Rafah entre Gaza y Egipto, anunciada como una “ventana de esperanza” tras dos años de guerra, ha avanzado de manera limitada debido a desacuerdos operativos, retrasos y denuncias de maltrato.

Las autoridades acordaron permitir el cruce diario de 50 personas en cada sentido, incluidos pacientes médicos, sin embargo, las cifras reales han quedado muy por debajo de lo previsto, según datos de la ONU.
Palestinos que lograron cruzar denunciaron interrogatorios prolongados, esposas y restricciones impuestas por fuerzas israelíes, acusaciones que han sido rechazadas por el Ejército de Israel. Organismos de derechos humanos de Naciones Unidas señalaron un patrón consistente de maltrato y humillación durante los procedimientos de control, mientras agencias internacionales y autoridades palestinas administran el paso fronterizo bajo supervisión indirecta israelí.

Las complicaciones logísticas, controles estrictos de equipaje y coordinación limitada han reducido aún más el flujo de personas, en un contexto donde casi 20 mil habitantes de Gaza buscan salir para recibir atención médica especializada. A pesar de ello, algunos retornados expresaron alivio por volver a su territorio, aun en medio de la devastación y condiciones precarias.