
Ciudad de México.- Con 103 votos a favor y 15 en contra, el Senado de la República aprobó, en lo general y en lo particular, la reforma constitucional que reduce la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas. El dictamen fue turnado de inmediato a la Cámara de Diputados y se estima que beneficiará a cerca del 65 por ciento de la población trabajadora.
La modificación mantiene el derecho a un día de descanso por cada seis días laborados con salario íntegro, y establece que la disminución de horas no implicará reducción de sueldos ni prestaciones. La aplicación será gradual: en 2026 continuará la jornada de 48 horas; en 2027 bajará a 46; en 2028 a 44; en 2029 a 42, y será hasta 2030 cuando se concrete el esquema de 40 horas semanales.
Durante la discusión en lo particular, legisladores del PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y el Partido Verde propusieron que la Constitución garantice dos días obligatorios de descanso; sin embargo, la mayoría de Morena no respaldó esa modificación.
El presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Óscar Cantón Zetina, afirmó que la reforma responde a una demanda histórica de la clase trabajadora y destacó que permitirá reducir la fatiga y los accidentes laborales, mejorar la salud y fortalecer el equilibrio entre la vida personal y profesional. Subrayó que el objetivo es que el derecho a la jornada de 40 horas quede blindado en la Constitución.

Desde la oposición, la senadora priista Cristina Ruiz criticó el dictamen al considerarlo insuficiente y señaló que el verdadero reclamo social es establecer dos días de descanso por cada cinco de trabajo, además de mejores condiciones para las horas extras y sanciones efectivas a empleadores que incumplan.
Por su parte, Alfonso Cepeda, senador de Morena, llamó a respaldar la reforma y vigilar su correcta implementación, especialmente en sectores donde persisten abusos laborales. En la misma línea, la senadora del PT, Geovanna Bañuelos, defendió la gradualidad como una forma de permitir una transición ordenada que no afecte la economía.
El PAN, a través de Marko Cortés, anunció su voto a favor, aunque calificó la medida como “justicia a medias”, al advertir que más de la mitad de los trabajadores se encuentran en la informalidad y no se verán beneficiados de inmediato. También cuestionó que la aplicación total se postergue hasta 2030. Movimiento Ciudadano expresó una postura similar: respaldó la reforma, pero consideró que no garantiza plenamente dos días de descanso ni atiende otros pendientes laborales.

El dictamen también prohíbe el trabajo extraordinario para menores de 18 años y fija que la suma de horas ordinarias y extraordinarias no podrá exceder las 12 horas en un solo día.
En la exposición de motivos se señala que México figura entre los países con mayor carga laboral a nivel mundial sin que ello se traduzca en mayor productividad o calidad de vida. El documento retoma datos de la OMS y la OIT que relacionan las jornadas extensas con problemas de salud como estrés, enfermedades cardiovasculares y accidentes laborales. Se estima que el 75 por ciento de los trabajadores en el país padece algún nivel de estrés laboral.
La propuesta busca mejorar el bienestar, elevar la productividad y reducir riesgos para la salud, alineando al país con estándares internacionales en materia laboral.