
.Editorial ADC Chihuahua.
* HAY QUE PREVENIR PARA NO LAMENTAR
DE ACUERDO con lo que se alcanza a observar en fotografías y videos difundidos en redes sociales, se realizaba un rodeo organizado a Cruz Pérez Cuéllar, donde uno de los jinetes resultara lesionado durante una de las suertes.
El hecho ocurrió el domingo por la tarde en la zona conocida como La Haciendita, ubicada al fondo de la avenida Cantera, en la capital del estado. El evento habría reunido a unas 200 personas entre participantes e invitados, en un festejo que tenía como principal figura al alcalde con licencia de Ciudad Juárez.
Según la información que trascendió, Héctor “El Cuco” Ochoa habría sido uno de los organizadores del rodeo, realizado en un lienzo de carácter aparentemente informal, hasta donde acudió Pérez Cuéllar como invitado.
Durante el desarrollo del evento, un jinete que intentaba lanzar y derribar un becerro cayó del caballo y sufrió lesiones de consideración.
El accidente requirió la hospitalización del jinete horas después de la caída.
Pero el asunto no terminó con el accidente. También se señaló que habría faltado una ambulancia y el permiso correspondiente de la autoridad municipal, requisitos básicos para la realización de un evento de estas características. En otras palabras, todo parece indicar que las cosas no se hicieron conforme a lo establecido y que ahora el propietario del inmueble enfrentaría una multa cercana a los 75 mil pesos por la falta del permiso.
Lo deseable, más allá de las responsabilidades administrativas, es que quienes organizaron o promovieron el evento se hagan cargo de los gastos médicos y de recuperación del jinete lesionado. Por fortuna, el accidente no terminó en una tragedia mayor, pero deja sobre la mesa una pregunta elemental: ¿quién se hace responsable cuando un evento político termina con una persona hospitalizada?
* BONILLA AMPLÍA LAZOS CON EL PRI
TODO PARECE indicar que el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla Mendoza, ya construye una alianza electoral de facto con el PRI rumbo al proceso de 2027.
Todavía no existe una formalización pública del acuerdo, pero los movimientos políticos comienzan a dejar pocas dudas sobre el acercamiento entre ambos partidos.
Bonilla se reunió con alcaldes priistas en un encuentro organizado por Tere Erives y posteriormente participó en el Congreso Estatal Campesino, cuya dirigencia corresponde al diputado Arturo Medina. La presencia del alcalde panista en ambos espacios no parece casualidad, particularmente cuando comienza a definirse el escenario político rumbo a la sucesión estatal.
La lectura política es sencilla: PAN y PRI estarían preparando una nueva coalición electoral, que no necesariamente se limitaría a la candidatura a gobernador, sino que podría extenderse a diputaciones federales y locales, así como a presidencias municipales, dependiendo de los intereses y posibilidades electorales de cada partido.
De concretarse, sería la segunda ocasión en que PAN y PRI competirían bajo una alianza formal en Chihuahua, aunque esta vez el escenario es muy distinto al de procesos anteriores. Morena mantiene una presencia importante y, frente a ese adversario común, la suma de estructuras puede convertirse en una necesidad más que en una decisión ideológica.
* SANTIAGO MUY ARROPADO
POR CIERTO, si alguien todavía tiene dudas sobre quién podría ser el personaje con mayores señales de respaldo oficial para buscar la alcaldía de Chihuahua, solamente tendría que revisar el tamaño del festejo que le organizó el secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya, a Santiago de la Peña.
Se habla de entre cuatro y cinco mil invitados, además de música, comida y pastel, en un evento que, por sus dimensiones, seguramente no salió barato.
Más allá de quién pagó la fiesta, el respaldo político de Gilberto Loya hacia Santiago de la Peña fue evidente. Difícilmente un funcionario de ese nivel organizaría un evento de semejante magnitud sin medir las consecuencias políticas, sobre todo cuando el proceso interno del PAN rumbo a 2027 apenas comienza a calentarse.
Así las cosas, Santiago de la Peña avanza en su proyecto político bajo un evidente arropamiento oficial, mientras otros aspirantes intentan abrirse paso por sus propios medios. Falta mucho para la definición de candidaturas, pero en política las señales cuentan, y las que se están enviando parecen cada vez más difíciles de ignorar.