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Así formó su ejército El Mencho

2026-02-23 16:47:15   182 Visitas


Ciudad de México.- El crecimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) bajo el liderazgo de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, tuvo como pilar un sistema constante de reclutamiento. La expansión del grupo se sostuvo en la captación permanente de jóvenes —incluidos menores de edad— mediante engaños, falsas ofertas laborales y, más recientemente, a través de redes sociales y plataformas digitales.

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Investigaciones de fiscalías estatales y federales describen un esquema estructurado que permitió al cártel mantener un flujo continuo de halcones, sicarios y operadores. Uno de los métodos más recurrentes fue la publicación de vacantes apócrifas con sueldos atractivos en áreas como seguridad privada o labores agrícolas.

El caso del rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, evidenció parte de este mecanismo. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en ese lugar se ofrecían empleos falsos con pagos de entre cuatro y 12 mil pesos semanales. Una vez en el sitio, las personas eran integradas a la organización y sometidas a entrenamiento para actividades ilícitas.

Con el paso del tiempo, el CJNG amplió y modernizó sus estrategias. Un informe de la Secretaría de Gobernación advierte que grupos delictivos utilizan redes sociales, aplicaciones de mensajería y chats de videojuegos para contactar a menores. Entre las plataformas señaladas se encuentran Facebook, TikTok, Instagram, Twitch y Discord, así como videojuegos como Free Fire, Fortnite, Battlefield y Call of Duty.


Las edades detectadas van de los seis a los 17 años. Los menores pueden iniciar como vigilantes o mensajeros y, en etapas posteriores, asumir funciones armadas. En un caso documentado en Jalisco, 38 jóvenes fueron atraídos mediante anuncios falsos en redes sociales; al llegar al sitio prometido, fueron incomunicados, golpeados y obligados a recibir adiestramiento armado bajo amenazas.

A quienes aceptaban trasladarse a centros de entrenamiento se les retiraban celulares y pertenencias. Quienes se resistían eran castigados físicamente o amenazados. Autoridades federales identificaron a operadores encargados de reclutar y entrenar personas entre 2024 y 2025, lo que confirmó un esquema activo y organizado.

En 2025, el hallazgo de prendas, calzado y restos óseos en el rancho Izaguirre destapó la magnitud del problema. Las investigaciones judiciales concluyeron que el lugar fue utilizado para reclutar, entrenar y desaparecer víctimas, derivando en sentencias de hasta 141 años de prisión contra algunos implicados. Aunque la fiscalía federal señaló que no existía evidencia de ejecuciones sistemáticas, el caso expuso la dimensión del reclutamiento forzado.

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El informe federal titulado Mecanismo Estratégico del Reclutamiento y Utilización de NNA por Grupos Delictivos y la Delincuencia Organizada en Zonas de Alta Incidencia Delictiva en México advierte que niñas, niños y adolescentes pueden ser empleados como halcones, transportistas de droga o incluso sicarios. En contextos de pobreza y falta de oportunidades, las promesas de dinero rápido resultan especialmente efectivas.

Fuentes de seguridad describen un proceso escalonado: enganche mediante oferta laboral, aislamiento, adiestramiento básico, labores de vigilancia y eventual participación armada. Este modelo permitió al CJNG mantener capacidad de reemplazo constante, incluso ante detenciones o bajas.

Aunque autoridades han eliminado perfiles y al menos 39 sitios web vinculados al reclutamiento, el fenómeno continúa adaptándose. Expertos advierten que la muerte o debilitamiento de un líder no desmantela automáticamente esta estructura, basada en la captación sistemática de jóvenes vulnerables.


Tras el caso Teuchitlán, el Gabinete de Seguridad federal trabaja en identificar y desactivar centros de captación virtual, con especial énfasis en la protección de menores, en un intento por frenar un modelo que operó durante años de manera silenciosa.


Edición: MANUEL GALLEGOS