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Juárez, Chih.- Valeria, de 13 años, junto a su hermano Daniel, sufrió la mordedura de una garrapata en febrero, lo que los mantuvo hospitalizados por más de dos semanas en un nosocomio del IMSS. La más afectada fue Valeria, quien aún enfrenta secuelas de la enfermedad, incluyendo pérdida de cabello y dificultades para mover las piernas.
Al salir de su cuarto, la adolescente camina con lentitud, apoyándose primero en el marco de la puerta y luego en un sillón, mientras su madre la supervisa para evitar caídas. La madre relató a Juárez Digital que los médicos consideraron el caso de Valeria “un milagro”.
Actualmente, Valeria puede desplazarse por la casa gracias a parte de su terapia física, aunque al principio la situación fue muy dolorosa y difícil tanto para ella como para su madre, quien la cuidaba durante la noche. La adolescente sufrió lesiones en piernas y glúteos por permanecer acostada durante tanto tiempo.

Un cuerpo que aún se adapta
Tras salir del hospital un viernes, Valeria tuvo que ser readmitida dos días después por dolor en las plantas de los pies. Los doctores confirmaron que, aunque su salud general estaba estable, su cerebro aún presenta inflamación, la cual tardará entre cuatro y cinco meses en disminuir. Esta condición también ha provocado cambios frecuentes en su estado de ánimo.
Además, su cuerpo tuvo que reaprender a moverse: sus pasos no son firmes, no puede doblar completamente los pies y, en ocasiones, sus dedos se engarrotan, provocándole dolor incluso al rozar la cobija. Durante los primeros días fuera del hospital, caminar era casi imposible, y la debilidad la obligaba a permanecer en reposo bajo vigilancia constante.

Proceso de recuperación y avances
Valeria asiste a terapias físicas dos veces por semana, donde se le aplican ejercicios y electroterapia para estimular sus músculos. Poco a poco, ha recuperado movilidad y logra realizar pequeñas actividades cotidianas de forma independiente.
Durante la hospitalización, perdió peso de 63 a 55 kilos, y los medicamentos provocaron caída de cabello y malestar estomacal. A pesar de estos retos, algunos días Valeria se levanta por sí sola, camina distancias cortas y realiza tareas básicas sin ayuda.
Aunque la recuperación avanza, el riesgo de caídas y complicaciones sigue presente dentro del hogar, por lo que la supervisión constante sigue siendo necesaria.