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México.- El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), anunció sanciones contra más de una docena de personas y dos empresas mexicanas por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y actividades relacionadas con el tráfico de drogas, incluido el fentanilo y el lavado de dinero.
De acuerdo con la autoridad estadounidense, las medidas alcanzan a dos redes criminales distintas: una encabezada por Jesús González Peñuelas, alias “Chuy González”, y otra vinculada a una estructura financiera asociada a la facción de Los Chapitos.
En el primer caso, se señala a González Peñuelas como presunto operador del tráfico de drogas y del lavado de dinero desde hace varios años, con presencia en distintos estados de Estados Unidos y con una recompensa activa por su captura.

En la segunda red, las autoridades estadounidenses identificaron a Armando de Jesús Ojeda Avilés como presunto operador financiero ligado a Los Chapitos, quien habría coordinado la recolección de efectivo en Estados Unidos para su posterior conversión en criptomonedas y envío a la organización criminal en México. También se le atribuye la supervisión del traslado de drogas como fentanilo, cocaína y metanfetamina.
Junto a él, fue sancionado su colaborador Jesús Alonso Aispuro Félix, señalado como intermediario en operaciones de lavado de dinero y conversión de ganancias del narcotráfico en activos digitales. Asimismo, figura Rodrigo Alarcón Palomares, presuntamente encargado de la recolección de efectivo en Estados Unidos y con antecedentes por lavado de dinero.
En el caso de las empresas sancionadas en Chihuahua, el Departamento del Tesoro incluyó a una compañía de seguridad privada y a un restaurante de comida típica, señalados como presuntas estructuras utilizadas para el manejo y ocultamiento de recursos ilícitos, así como a personas relacionadas con su administración.
Las sanciones también alcanzan a otros presuntos colaboradores de ambas redes, señalados por su participación en el traslado de drogas, lavado de dinero y uso de empresas fachada.
Las medidas implican el congelamiento de activos bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de realizar transacciones con personas o entidades de ese país, además de restricciones dentro del sistema financiero internacional.

El gobierno de Estados Unidos reiteró que estas acciones forman parte de su estrategia para combatir el tráfico de fentanilo y las redes financieras del crimen organizado, en coordinación con autoridades mexicanas.
Finalmente, se recordó que el Cártel de Sinaloa es considerado una organización terrorista extranjera por autoridades estadounidenses, lo que amplía las herramientas legales para su combate.