
Estados Unidos.- La temporada de premios en la industria del entretenimiento ha coincidido con la campaña de deportaciones masivas impulsada por la administración de Donald Trump en Minneapolis, lo que ha obligado a artistas y celebridades a decidir si se suman —y de qué manera— a la creciente protesta cultural contra las políticas migratorias. Esta discusión volvió a tomar fuerza el pasado domingo durante la alfombra roja de los Premios Grammy, donde la música y la política volvieron a entrelazarse.
Durante la semana previa a la ceremonia, activistas presionaron a celebridades para que portaran prendedores de protesta contra la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en comunidades estadounidenses. Según organizadores, la industria musical suele mostrarse más dispuesta a asumir posturas políticas que otros sectores del espectáculo, por lo que era previsible una fuerte presencia de mensajes críticos durante los Grammy.

En la alfombra roja, artistas como Jason Isbell, Margo Price, Kehlani y Rhiannon Giddens lucieron prendas y accesorios de protesta, mientras que Kehlani incluso lanzó críticas directas contra ICE durante su discurso de aceptación. Vernon, integrante de Bon Iver, explicó que portaba un silbato en apoyo a observadores civiles que documentan las acciones de agentes federales en Minneapolis.
La misma tendencia se replicó días antes en el Festival de Cine de Sundance, donde figuras como Natalie Portman, Olivia Wilde y Zoey Deutch llevaron pines con la leyenda “ICE OUT”. Varias de ellas expresaron públicamente su preocupación por la actuación de las autoridades migratorias y defendieron el uso de sus plataformas para visibilizar el problema y exigir cambios.