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Está por expirar el último tratado nuclear

2026-02-04 17:58:17   348 Visitas


Estados Unidos.- No podría haber un momento más delicado para que venza un acuerdo nuclear firmado entre Estados Unidos y Rusia en 2010. Aunque algunos consideran que su expiración puede ser simbólica frente a los profundos cambios geopolíticos actuales, lo cierto es que Rusia se retiró formalmente del pacto en febrero de 2023, en medio de la guerra en Ucrania. Aun así, la fecha oficial de caducidad es el 5 de febrero de 2026.

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Con ello llega a su fin el Tratado New START (también conocido como START III), el último gran instrumento que establece límites legales y mecanismos verificables para los arsenales nucleares estratégicos de ambas potencias. Su desaparición deja un vacío importante en la arquitectura de estabilidad global.

Si el acuerdo concluye sin ser reemplazado, el escenario internacional regresaría a una situación que no se veía desde la Guerra Fría: la ausencia total de un marco obligatorio que fuerce a Estados Unidos y Rusia a intercambiar información, permitir inspecciones y mantener cierta transparencia mutua.

El tratado fijaba, al menos en el papel, un máximo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento activos por cada país, incluidos misiles intercontinentales, misiles submarinos y bombarderos. Ese límite funcionaba gracias a los mecanismos de verificación, precisamente el punto más debilitado desde 2023, cuando las inspecciones y la cooperación comenzaron a deteriorarse.


¿Qué implica la desaparición del tratado?

El impacto inmediato no es un aumento automático del riesgo nuclear, sino la ruptura de las rutinas de control que ayudan a prevenir errores de cálculo y carreras armamentistas.

Sin el New START, desaparecen las inspecciones presenciales y las notificaciones periódicas, lo que elimina cualquier obligación de transparencia. Además, ambas potencias tendrían margen para incrementar el número de ojivas desplegadas sin fabricar nuevas armas, simplemente redistribuyendo cabezas nucleares en misiles existentes, una capacidad técnica ya disponible. Este tipo de movimientos, sin supervisión, alimenta la desconfianza y la percepción de amenaza.

La caída del último acuerdo entre las dos principales potencias nucleares también tiene efectos globales, al debilitar el espíritu del Tratado de No Proliferación (TNP) y enviar una señal negativa al resto del mundo sobre el compromiso real con el desarme.

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¿Existe intención de renovarlo?

Desde Moscú, el presidente Vladimir Putin ha planteado la posibilidad de mantener de forma informal los límites actuales durante un año adicional, con el fin de ganar tiempo para negociar. Según reportes de Reuters, el Kremlin espera una respuesta de Washington a esta propuesta.

En Estados Unidos, el panorama es menos claro. El presidente Donald Trump no ha manifestado una postura firme a favor de extender el acuerdo tal como está y ha sugerido que preferiría negociar un pacto distinto o más amplio. Analistas internacionales coinciden en que, sin mecanismos de verificación, cualquier compromiso político carece de peso real.

El estado actual de los arsenales nucleares

Las cifras varían según la fuente y la metodología, pero los datos de referencia permiten dimensionar el panorama:

Rusia cuenta con cerca de 5.460 ojivas nucleares en total, de las cuales alrededor de 1.718 estarían desplegadas, según la Federación de Científicos Americanos.

Estados Unidos tendría aproximadamente 1.770 ojivas desplegadas y unas 1.930 almacenadas como reserva, además de otras en proceso de desmantelamiento, de acuerdo con el Bulletin of the Atomic Scientists.

China, por su parte, rondaría las 600 ojivas en 2025 y continúa ampliando su capacidad nuclear.

A nivel global, el Instituto SIPRI estima la existencia de 12.241 ojivas nucleares en el mundo, con Rusia y Estados Unidos concentrando cerca del 90% del total.


¿Un nuevo acuerdo que incluya a China?

La posibilidad de un pacto que incorpore a China ha sido planteada con frecuencia en Washington, especialmente ante la expansión y modernización del arsenal chino. Sin embargo, Pekín ha rechazado participar en acuerdos con límites equivalentes mientras su capacidad nuclear sea considerablemente menor a la de Estados Unidos y Rusia.

Además, proyecciones del Pentágono indican que China podría superar las mil ojivas hacia 2030, lo que añade presión al debate estadounidense sobre si mantener, reducir o ampliar sus propias fuerzas nucleares.


Edición: MANUEL GALLEGOS